martes, 30 de julio de 2013

Intentando ver que es lo que me queda de vos

Entonces apareció el zorro.
-Buenos días -dijo el zorro.
-Buenos días -respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta, pero no vio nada.
-Estoy acá -dijo la voz- bajo el manzano...
-¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy lindo...
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!...
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó:
-¿Qué significa «domesticar»?
-No eres de aquí -dijo el zorro-. ¿Qué buscas?
-Busco a los hombres -dijo el principito-. ¿Qué significa «domesticar»?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen fusiles y cazan. Es muy molesto. También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?
No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa «domesticar»?
-Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa «crear lazos».
-¿Crear lazos?
-Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...
-Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...!
-¡Oh! No es en la Tierra -dijo el principito. El zorro pareció muy intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Es interesante eso! ¿Y gallinas?
-No.
-No hay nada perfecto -suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea:
-Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
El zorro calló y miró largo tiempo al principito:
-¡Por favor... domestícame! -dijo.
-Bien lo quisiera -respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
-¿Qué hay que hacer? -dijo el principito.
-Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...
Al día siguiente volvió el principito. -Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
-¡Ah!... -dijo el zorro-. Voy a llorar.
-Tuya es la culpa -dijo el principito-. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...
-Sí-dijo el zorro.
-¡Pero vas a llorar! -dijo el principito.
-Sí-dijo el zorro.
-Entonces, no ganas nada.
-Gano -dijo el zorro-, por el color de trigo. Luego, agregó:
-Ve y mira nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:
-No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron bien molestas.
-Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.
Y volvió hacia el zorro:
-Adiós -dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.
-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
-El tiempo que perdí por mi rosa... -dijo el principito, a fin de acordarse.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito, a fin de acordarse.

lunes, 29 de julio de 2013

Every night I used to pray that I’d find my people. And finally I did, on the open road. We had nothing to lose, nothing to gain, nothing we desired anymore. Except to make our lives into a work of art. Live fast…die young…be wild and have fun. I believe in the country America used to be. I’ll believe in the person I want to become. I believe in the freedom of the open road. And my motto is the same as ever. I believe in the kindness in strangers. And when I’m at war with myself, I ride. I just ride. Who are you? Are in touch with all of your darkest fantasies? Have you created a life for yourself, where you can experience them? I have. I am fucking crazy. But I am free."
We could cause catastrophes in your arms
-¿Cual es mi mayor virtud?
-Que sos impredecible
-¿Y mi mayor defecto?
-Que sos peligrosamente impredecible. 
Todos le susurraban al oido que lo deje ir. Hasta su propia conciencia contra sus deseos. 
La esperanza de algo nuevo y de poder tomar un nuevo rumbo definitivamente acaba de derrumbarse , ya no se que pensar. Estoy haciendo todo mal. Todo mal. Todo.
Espero que la próxima cosa en derrumbarse no sea yo, cansado de que las cosas sigan igual; y de no poder encontrar ese rumbo.
Eso espero.
Espero.
Nuevamente espero. Toda mi vida espere... ¿Para que? Para seguir esperando.
El dia que me canse de esperar juro solemnemente que dejo de existir. 
Vuelvo a recordar pensamientos y cosas pasadas y me hace mal pero más mal me hace quedarme acá sentado a esperar que las cosas cambien por acción propia, por que por iniciativa mía ya no sirve.

29 de Julio

Ya sinceramente no se que hacer, no se en quien creer ni en quien confiar.Ni siquiera en mis propios pensamientos. Al fin y al cabo siempre me equivoco con esto.

domingo, 28 de julio de 2013

Desilusiona que las cosas no cambien nunca. 

El reflejo de la persona a la que aspiraba ser

El reflejo de la persona a la que aspiraba ser.Esta persona lo veía en todos lados. Obviamente primero en mi mente. Uno se imagina cosas constantemente, y lo peor del asunto es que uno tampoco es capaz de distinguir si son idioteces o hechos factibles...hechos que pueden llegar a ocurrir.
Me levantaba. El reflejo estaba. Había soñado con este insurgente de nuevo. "Los sueños siempre pueden hacerse la realidad"-la peor frase que haya sido inventada en la historia. No hay garantías de éxito nunca, en ningún ámbito. Y lo peor, insisto, es que uno no sabe distinguir cuando realmente va a poder lograrlo, o cuando simplemente es indiscutible el futuro fracaso , sea sobre lo que sea.
Las copas de vino , expuestas al obnubilante sol de la tarde de Julio , querían decir algo de alguna forma. Algo que siempre iba a permanecer así. Nadie toma vino en la casa, habia que reconocerlo. Esas copas iban a permanecer estáticas toda su vida. Cada estación iban a sufrir algo distinto. O retorcerse del agarrotador frió del invierno , o calcinarse hasta casi reventar con el insoportable calor del verano. Pero lo mas terrorífico era justamente el hecho en la casa. Nadie tomaba vino. Nadie iba a utilizar esas copas... y esas copas iban a romperse en algun momento, ya cansadas de no poder aspirar a ser algo mas, tanto para ellas mismas como para alguien, como por ejemplo un cotidiano bebedor que tomara una humilde copa de vino cada noche, sabiendo que en cierto modo ese vino le hace bien.
El vapor de un té recién preparado, pero jamas tomado; representaba claramente mi reflejo de aspiración. La persona preparaba el té por que le hace bien. Jamas ha logrado tomarlo. Pero le hacia bien. Jamas lo tomo. El té se enfrió, se volvió agrio y ya no servia mas. Llego una persona de la casa y lo tiro. El té no servia mas. La persona que había preparado el té lo miraba, distante desde las sillas del comedor. ¿Por que lo tiraste? ¿Por que? A mi ese té me hacia bien. Eran los prejuicios nuevamente los que arruinaban todo. ¿Como sabia la persona que tiro por la cañería el te, que verdaderamente no servia? Era su juicio de lo que para el era un buen té. La persona que se habia hecho un té jamas volvió a tomar uno. Nunca
En síntesis, todo retornaba al mismo asunto. Mi aspiración de querer llegar a ser alguien. No el que fui,no el que pretendian los demás que fuera. Si no el que mi intuición decía que debía de ser. Lamentablemente nadie sabe ver esa intuicion, y la capacidad de expresar esa intuición en palabras es nula para cualquier persona.
Y lo mas preocupante de toda esta situacion, es que esta persona en cuestión siguió viendo este reflejo. Lo siguió viendo y lo siguio viendo dia tras dia, noche tras noche, pensamiento tras pensamiento, ilusión tras ilusión, ilusion destruida tras ilusion destruida.
La tentativa de lograr lo que queria lo destruía día a día. Esta persona en cuestion, que era en muchacho, no lograba reconstruirse. Por que jamas habia terminado de construirse;como cualquier otra persona. Le faltaba ese algo. Que siempre aspiro.. y jamas llego a tener. El sabia que no debía de rendirse.. ¿Pero hasta cuando iba a seguir intentando? Lo peor de todo es que ni el ni nadie sabia contestar eso. Y las copas siguieron expuestas. Y la caja de té siguio alli ,llena de sacos polvurientos.


Esta vez desde lo que duele expresar pero hace falta reconocer, que las cosas no cambian y que el mundo sigue.