Solemos estar tan perfectos a veces, tan geniales, no nos importa nada. No nos importan las cosas malas, tampoco las buenas, por que todo es color de rosas. Todo fluye magicamente. Nada es tedioso, nada molesta.
Y, en el caso de algo molestase, naturalmente la vida se encarga de que no moleste mas. Es tan hermoso todo en ese momento.
Despues ocurre. Ocurre lo que tiene que ocurrir. Cosas desafortunadas, o afortunadas. Que hagan falta o no, eso no se sabe hasta el momento en que se sabe definitivamente.
Todo se vuelve fastidioso, interminable, inacabable, tardio refiriendose al momento en que todo este bien. Todo tarda demasiado en arreglarse.
Somos una heladera, lleno de tapers, alimentos revueltos por ahi, por donde sea, con un frezeer, que no muchas veces solemos usar, muchas veces hasta nos olvidamos que lo tenemos.
Subitamente llega un momento en que los tapers esos, que eran totalmente hermeticos, y por eso la carne alli dentro se conservava completamente bien, se vuelven dificiles de comprender, ya no son hermeticos, la carne se pudre lentamente debido a que no puede transmitirse a otro taper. Los demas taper no admiten esa carne, por mas que este podrida o no. Simplemente no la quieren.
El motor que controla la heladera tambien empieza a descomponerse, por los putrefactos olores provenientes de esos taper. Todo el electrodomestico empieza a fallar, todo su cuerpo tambalea, y decae. Todo... todo por una carne podrida, que no puede ser trasladada a otro taper, por que es rechazada, no es gustada, no es admitida, no es comprendida. Una simple discriminación que tal vez no tenga objetivo.
En cualquier momento, la heladera podria caer, romperse por completo y no poder ser reparada jamas, hasta ese entonces, el motor quiere seguir andando, por que insiste en que llegara el momento en que llege otra heladera, con mas tapers. Tapers mas accesibles, mas gentiles al recibir carne de otros contenedores.
Y es que todos viviriamos felices si es que nuestras carnes fueran recibidas perfectamente en los demas contenedores, sin ningun tipo de rechazo ni incomprension.
¿Llegara ese momento? Ese en el que llege otra heladera, con tapers que si quieran aceptar esta carne podrida, y aceptar la carne que viene aguantando hace varios meses en el freezer, que congela y mantiene.
Me preocupa saber que tal vez, hayan dejado de exportar esas heladeras.
Tendré que esperar. Esa accion al cual siempre tenemos que recurrir. Es la basica de la vida.
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